La igualdad de género es un principio constitucional que estipula que hombres y mujeres son iguales ante la ley, lo que significa que todas las personas, sin distingo alguno tenemos los mismos derechos y deberes frente al Estado y la sociedad en su conjunto.
Como se ha dicho, para que la igualdad sea una realidad es importante tener presente que no basta con la acción de los gobiernos. Los y las ciudadanas también debemos activarnos en consecuencia mediante la apropiación de los derechos y la capacidad para hacerlos valer. No obstante, aún queda un largo trecho que recorrer.
Se requieren de numerosas acciones puestas en práctica diariamente para lograr un verdadero ambiente laboral en el que la equidad de género sea una realidad: primero, en lo que se refiere a independencia erradicar la discriminación y que la repartición de responsabilidades sea equilibrada, es decir, que las mujeres verdaderamente ocupen los primeros puestos y que sus opiniones sean tomadas en cuenta; segundo, debe haber igualdad salarial y el tiempo extra debe ser remunerado; tercero, eliminar la violencia de género la cual va desde la agresión física hasta el acoso sexual, también es importante cambiar la forma peyorativa en la que se refieren a las mujeres así como las costumbres y tradiciones que discriminan y violentan al género femenino; cuarto, entender y respetar las diferencias, no sólo en lo que concierne a la maternidad sino también incluir otros aspectos como dar las mismas oportunidades a hombres y mujeres.
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